Por: Diego Núñez

Gracias al desapego del ser humano con la naturaleza y la baja incorporación de esta dentro de grandes ciudades, ya se puede hablar en algunos casos de ciudades grises, donde la incidencia del verde es muy baja respecto del gris de los edificios y construcciones de concreto. Esto es claramente un punto negativo que se quiere resolver a futuro para hacer ciudades más sostenibles, amigables con el ecosistema y plantear formas de diseño teniendo en cuenta la incorporación de la infraestructura verde a la ciudad.

De aquello nacen ideas como la agricultura urbana, que es una respuesta para subir los índices de verde a las ciudades. Además de ser una alternativa para solucionar problemas más locales, ya sean a nivel de barrio o lugares específicos como lo sería un hogar.

 Se plantea que si cada ciudad tomara más en cuenta las áreas verdes que pueden llegar a ser productivas y no tan sólo ornamentales, se podrían autoabastecer y crear una economía entorno a esta práctica, también nos da seguridad sobre la procedencia de nuestros alimentos y que estén libres de químicos perjudiciales para la salud a largo plazo. Sin mencionar que traería la creación de nuevos empleos y así favorecer una cohesión e integración social entre la gente que se vea influenciada por este tipo de propuestas.

En el afán de ayudar a contrarrestar la poca equidad que existe entre lo construido a base de concreto y lo ligado a lo natural, nos situamos en la ciudad de Melipilla que es una ciudad Urbano-rural, pero al estar dentro de la ciudad uno se da cuenta que la parte rural no se ve para nada reflejada, ya que las áreas verdes existentes en la ciudad son tan sólo ornamentales. Muy alejado de lo que era antiguamente en algunos predios de la ciudad, donde efectivamente existían espacios destinados a la agricultura privada. Actualmente lo rural se encuentra en la periferia de la ciudad, en localidades más pequeñas en que su sustento está basado en la agricultura. Por esa razón había que intentar cambiar esto, empezando desde cosas pequeñas, como lo fue este inicio. Mi proyecto partió con la siembra de una planta de cilantro en un envase de plástico. Luego de ver que funcionaba se pasó a un proyecto a mediano plazo en que se tomaron más variables, como lo fueron las condiciones agroalimentarias, posibilidades de espacio y la factibilidad del proyecto. En realidad, no fue difícil llevarlo a cabo de un huerto en mi jardín, dado que ya existía un intento de ésta con anterioridad, aunque para nada planificado, y menos un análisis del lugar teniendo en cuenta las variables. Por esto es que se mejoró a tal punto en el que se pueden plantar alimentos que no son de estación, protegiéndolos de las inclemencias del clima. Se mejoró la pared directa donde se encontraba el huerto planificando mejor la vegetación que existía ahí, lo que dio un puntapié para la idea del proyecto a largo plazo, donde se implementa la misma premisa pero incorporando a los vecinos para crear una mejor unidad en el barrio.

BIBLIOGRAFÍA:

Lecturas

– Dr. Alexis Vasquez (2019) Santiago + Infraestructura. Recuperado de https://drive.google.com/file/d/14dxIUXLD-3086XXor2LNwnYGgX8NYvJz/view

– Batlle, E. (2013). El jardín de la metrópoli: del paisaje romántico al espacio libre para una ciudad sostenible.

– Arosemena, G. (2013). Agricultura urbana: espacios de cultivo para una ciudad sostenible.

Un comentario sobre “Infraestructura verde: Espacios verdes productivos

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