MATUCANA 100: PRE-EXISTENCIA Y ACONDICIONAMIENTO

Autores: Alán Arao, Catalina Díaz, Jean Paul Melgarejo, Ignacio Ulloa.

El centro cultural Matucana 100, se ubica en la avenida Matucana, Estación Central. El proyecto es de envergadura pública y tiene una superficie de 8.147 m2. Su construcción comenzó en el 2001, con el fin de ser un eje cultural, luego sufrió una intervención que estuvo regida por la existencia del patrimonio histórico que debía ser parte de la totalidad de su estructura y no podía ser modificado. El edificio muestra el contraste de materiales y épocas constructivas cuya mixtura entrega una condición única al espacio arquitectónico.

Su ubicación está permeada por el contexto ambiental, del viento que proviene desde el Oriente hacia el Poniente, en el cual se ubican áreas verdes predominantes como el Parque Quinta Normal, cuya vegetación genera evapotranspiración, lo cual enfría el aire y así es aprovechado por Matucana 100.

La estructura está compuesta por madera laminada y fundaciones de hormigón armado, que otorgan distintas sensaciones del ambiente al usuario. En cuanto a la envolvente, la misma posee un aberturas que conectan el exterior y permiten el ingreso de luz hacia los actos necesarios. Se debe entender que Matucana 100 se concibió como un proyecto de múltiples usos, sobretodo aquellos artísticos, por lo que el ingreso de luz debía estar medido en torno a la actividad. Es así que algunos recintos tienen escasa entrada de luz y son pintados de colores oscuros para minimizar el impacto de ella.

En ámbitos térmicos, la combinación de distintas técnicas constructivas entrega experiencias particulares en el recorrido de este centro, dando a conocer que la climatización y el comportamiento de un material puede generar diferencias en el ambiente, lo cual, se traduce en la disminución de la demanda energética de calefacción o refrigeración.

Desde el punto de vista acústico, hay un logro con creces, puesto que la utilización de madera como elemento principal de su forma, potencia el retorno del sonido natural minorizando la necesidad de amplificación externa. Las cerchas de madera curva tenían medidas distintas para incrementar la parábola que favorece la propagación del sonido, así mismo la planta reflejaba esta operación, que denotaba una forma curva para que la acústica se repartiese de manera homogénea. La forma resultante del edificio está definida por la acústica y su confort, el escenario forma una línea recta entre el emisor y el receptor (público) y a medida que crece el número de espectadores, las paredes del auditorio toman una forma de platea ovoide.

Es así que Matucana 100 se instaura como un proyecto flexible, de múltiples colores y elementos, que entiende el acondicionamiento ambiental como parte fundamental de su proceso constructivo.

Acceso principal hacia auditorio central.
Fachada y contexto

Bibliografía:

Olgyay (2010) Arquitectura y Clima. Capitulo 7. Control solar pg 63 -83. Capítulo 8 Entorno
y Formas edificatorias, pgs. 84-93 y Capitulo 9. Efectos del viento y modelos de flujo de aire
( pgs. 94-113)

Martín Hurtado. (2002). Proyecto Matucana 100. 2002, de MAA Sitio web: http://www.martinhurtado.cl/?p=3

Climatología.meteochile.gob.cl

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